El ejército de los gigantes El ejército de los gigantes, derrotado por el ejército del rey David. Miniatura del «Codex de l’Octateuque du Serail» (siglo XII), autor desconocido. Topkapi Sarayi Muzesi Kutuphanesi (Biblioteca), Estambul, Turquía. © Bridgeman Images.

Introducción

Lo que conocen los cristianos como Antiguo Testamento y los judíos como Biblia Hebrea es un documento imprescindible y de importancia fundamental para la constitución de ambas religiones. De hecho, por esta razón se habla de que la fe que caracteriza a occidente es judeocristiana, dado que las raíces del cristianismo están en el judaísmo, y no es posible entender la estructura religiosa que aparece con el legado de Jesús aislada de la historia del pueblo de Israel.

Tanto judíos como cristianos encuentran en el Pentateuco, por ejemplo, una autoridad literaria de tipo sagrado que compone el canon bíblico de su propia religión, es decir; ambos comparten la opinión de que los relatos que se encuentran en los primeros cinco libros del Tanaj o del Antiguo Testamento son producto de la Revelación de Dios en la historia de la humanidad. En este orden de ideas, el presente ensayo se ubica en el libro de Génesis, particularmente en la perícopa que comprende los primeros cuatro versículos del capítulo seis, y que, a pesar de su moderación narrativa, alberga una carga de contenido considerablemente densa que permite rigurosidad investigativa.

El pasaje en cuestión suscita un conjunto de preguntas para los lectores de la Biblia y este ensayo puede acercarse a las respuestas o en el mejor de los casos responderlas efectivamente. Dentro de los interrogantes está descubrir la naturaleza del texto en términos de historicidad o mitología según sea el caso, encontrar la función que el Yahvista le dio al relato teniendo en cuenta el contexto y su lugar en el libro, dado que aparece como preámbulo del diluvio.

Dado que el pasaje de Génesis 6, 1-4 es un texto presumiblemente mitológico, aparece la necesidad de familiarizarse con la acepción del concepto de mito que se relaciona con el tema en cuestión. Para este caso, el filósofo e historiador de religiones, Mircea Eliade, propone una explicación de la categoría de mito que resulta útil para la investigación. Por otro lado, el trabajo desarrollado por el profesor Ronald Hendel acerca de la correspondencia existente entre las diferentes tradiciones mitológicas −desde Babilonia hasta Grecia− sirve de fuente para la averiguación.

El lugar del mito en la transmisión de las verdades sagradas

Para la sociedad occidental de la actualidad el mito tiene que ver con las fábulas, las invenciones, las ficciones e incluso las mentiras de una determinada cultura. Esta perspectiva puede desembocar generalmente en un positivismo pernicioso que despoja cualquier relato de su valor a causa de la falta de historicidad o evidencia científica. Sin embargo, el mito no siempre tuvo una acepción peyorativa o que fuera sinónimo de mentira, para los antiguos “el mito se considera como una historia sagrada y, por tanto, una «historia verdadera», puesto que se refiere siempre a realidades” (Eliade, 1968, p. 5).

El mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los «comienzos». Dicho de otro modo: el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los Seres Sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el Cosmos, o solamente un fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una institución. Es, pues, siempre el relato de una «creación»: se narra cómo algo ha sido producido, ha comenzado a ser. (Eliade, 1968, p. 5)

El mito, entonces, viene a cobrar una importancia cardinal en la construcción de la identidad cultural de una comunidad o de un pueblo, ya que suele explicar la existencia de fenómenos físicos y sociales a partir de historias fantásticas que incluyen la intervención divina. El caso de Génesis 6, 1-4 relata cómo, en los primeros tiempos de la humanidad, los hijos de Dios −a menudo interpretados como ángeles o seres divinos− se unieron con las hijas de los hombres, dando lugar a los nefilim o gigantes, quienes eran considerados como héroes u hombres famosos en la antigüedad. La perícopa reza así textualmente:

Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas. Entonces dijo Yahveh: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean 120 años.» Los nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos. (Biblia de Jerusalén, 2009)

En este pasaje la expresión hijos de Dios, que en hebreo es bene elohim, recibe un sentido divino estrechamente relacionado con la tradición henóquica, y puntualmente con el Libro de los Vigilantes. Esta interpretación enseña que los hijos de Dios en este contexto deben ser entendidos como ángeles que se rebelaron contra Dios, y cuyo pecado consiste en la impureza de su unión con las hijas de los hombres.

Así las cosas, es importante reiterar que el sentido de esta perícopa no es histórico en el sentido moderno de la palabra, puesto que es un relato fabuloso que se equipara con leyendas similares de otras culturas. De este modo, la reflexión teológica que aparezca con relación a este pasaje debe partir de la premisa de que se trata de un auténtico mito israelita.

Epopeya de Gilgamesh como antecedente del diluvio bíblico

Como es sabido, la invención de la escritura marca el comienzo de la Edad Antigua, es el momento en el que las primeras civilizaciones comienzan a contar historias y perpetuar sus tradiciones. Los registros de escritura más antiguos que se tienen fueron manufactura sumeria. Justo al interior de esta civilización aparece Gilgamesh de Uruk hacia el año 2650 a. C., un personaje que protagoniza uno de los mitos más antiguos que existen.

La importancia del poema de Gilgamesh en el presente ensayo tiene que ver con la relación que tiene con Génesis 6-8, puesto que narra preliminarmente la historia del Diluvio. Sobre esta relación Lara (2005) va a decir lo siguiente:

Llegamos a obtener una serie de semejanzas y también algunas importantes diferencias. Entre las primeras, podemos señalar las siguientes: idéntica causa (la corrupción de la humanidad) fue la desencadenante del Diluvio; se salva en cada relato un hombre y su familia, porque ello agradó a la divinidad; la calamidad del Diluvio le es anunciada al hombre por esa misma divinidad; se le ordena la construcción de una nave, de acuerdo a unas determinadas medidas y distribución interior; los escogidos entran en la nave con su familia y los animales; en los dos relatos la destrucción de los demás vivientes es total; el fin de la catástrofe se conoce por determinadas señales (envío de pájaros); la nave encalla en un monte alto; en ambos relatos se ofrece al término del Diluvio un sacrificio a la divinidad. (p. 96)

Interpretación de Ronald Hendel

Ronald S. Hendel es un reconocido profesor de Historia Antigua y Arqueología Mediterránea, es un estudioso del Cercano Oriente y aborda la Biblia Hebrea desde diversos ángulos: historia de las religiones, crítica textual, lingüística, mitología comparada, literatura y memoria cultural. Para Hendel, el tema de Génesis 6, 1-4 tiene que ver con un mito israelita auténtico en contraposición a las opiniones de algunos académicos que sugieren que el yahvista era adverso al mito.

Entonces, ¿de dónde proviene Génesis 6:1-4? Sostengo que la historia del mestizaje de dioses y mortales y la procreación de los semidioses estuvo originalmente conectada con el relato del diluvio y funcionaba como su motivación. El yahvista separó la historia de los semidioses del mito del diluvio para preceder el diluvio con un motivo más puramente ético: la ira de Yahveh ante el comportamiento malvado de la humanidad. (Hendel, 1987, p. 16)

Ronald Hendel se detiene un poco en la tradición mitológica griega, asegura que Zeus pretendía desencadenar la Guerra de Troya como pretexto para destruir las vidas de los semidioses y lograr que los dioses se abstuvieran de aparearse con mortales. Hendel (1987) concluye: “sugiero que los Nefilim, los guerreros de antaño en Génesis 6:1-4, están destinados a ser destruidos por el diluvio y que la destrucción de estos semidioses fue un motivo auténtico para el diluvio en la tradición oral israelita temprana”. (p. 22)

La relación con el libro de los vigilantes

El Libro de Enoc es un compendio de escritos apócrifos de tipo mitológico que está conformado por: el Libro de los Vigilantes, el Libro de las Parábolas de Enoc, el Libro Astronómico, el Libro de los Secretos de Enoc y la Epístola de Enoc. En él, Enoc, el antiguo patriarca bíblico, recibe visiones y revelaciones sobre los ángeles que abandonan su deber celestial para unirse con mujeres mortales y engendrar una descendencia híbrida conocida como los Nefilim.

Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas; y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: “Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos”. (1 Enoc 6)

El libro detalla las consecuencias de estas acciones y el juicio divino que enfrentan tanto los ángeles caídos como la humanidad corrupta. Aunque no forma parte del canon bíblico, el Libro de los Vigilantes ha influido en la literatura y la mitología occidental, y sigue siendo objeto de estudio e interpretación en diversos contextos religiosos y académicos.

Conclusiones

El presente ensayo destaca la importancia del mito en la transmisión de las verdades sagradas de las diferentes civilizaciones. A diferencia de una interpretación literal, el mito se presenta como una historia simbólica que revela realidades profundas sobre la naturaleza humana, la divinidad y la relación entre ambos.

El pasaje de Génesis 6, 1-4 se nos da como un mito israelita auténtico, en contraposición a interpretaciones literalistas o reduccionistas. Esta investigación propone que la perícopa no narra un evento histórico real, sino que utiliza la figura de los nefilim y su unión con las hijas de los hombres como una metáfora para explicar la corrupción y la violencia que imperaban en la humanidad antes del relato del Diluvio.

El trabajo del Ronald Hendel ha sido de vital importancia, puesto que lo relaciona con la tradición mitológica de los semidioses. Hendel argumenta que la función de los nefilim en la tradición israelita es morir, y que su destrucción sirve como pretexto para el Diluvio, buscando establecer una separación entre dioses y humanos, y marcando en cada tradición mitológica un cambio de era.

Por último, el proyecto de investigación resalta la importancia de un análisis riguroso y crítico de los textos sagrados, utilizando herramientas como la hermenéutica y la crítica literaria. La invitación tiene que ver con reflexionar sobre la riqueza y complejidad de los mitos como forma de expresión cultural y religiosa.


Bibliografía

Kasper, W. (2013). El Dios de Jesucristo. Sal Terrae.

Bravo, C. (1976). Hermenéutica y método histórico crítico. Theologica Xaveriana, (39-38).

Concilio Vaticano II. (1965). Dei Verbum.

Eliade, M. (1999). Mito y realidad. Kairós.

Biblia de Jerusalén. (2019). Biblical and Archaeological School of Jerusalem.

Asensio, F. (1967). La Sagrada Escritura: texto y comentario por los profesores de la Compañía de Jesús. B. A. C.

Lara, F. (2005). Poema de Gilgamesh. Tecnos.

Hendel, S. (1987). Of demigods and the deluge: toward and interpretation of genesis 6:1-4. JBL (13-26).

García, F. (2006). El libro de Enoc. Editorial Lectorum.

Díez, A. (1984). Apócrifos del Antiguo Testamento. Ediciones Cristiandad.